Características

Se detallan a continuación algunos rasgos cognitivos de las personas con altas capacidades intelectuales:

=       Muy observador

=       Extremadamente curioso

=       Intereses intensos

=       Excelente memoria

=       Gran capacidad de atención

=       Excelentes habilidades de razonamiento

=       Poderes de abstracción, conceptualización y síntesis bien desarrollados

=       Capacidad para ver relaciones entre ideas, objetos o hechos, rápida y fácilmente

=       Pensamiento fluido y flexible, elaborado y original

=       Excelentes habilidades de solución de problemas

=       Aprendizaje rápido, con poca práctica y repetición

=       Imaginación inusual y/o vívida

 

Y algunos rasgos sociales y emocionales:

=       Interés por temas filosóficos y sociales

=       Alta sensibilidad, emocional y hasta física

=       Preocupación por la equidad y la justicia

=       Perfeccionista

=       Enérgico

=       Sentido del humor bien desarrollado

=       Usualmente motivado intrínsecamente

=       Se relaciona bien con padres, maestros y otros adultos o mayores que él

Dicho de manera más coloquial:

=       Debaten todas las órdenes, desde acostarse, lavarse los dientes, hacer los deberes, repetir lo que ya está escrito, odian las tareas repetitivas, pues ya las dominan

=       Pueden sufrir dolencias psicosomáticas, la cabeza, el estómago, vómitos, fiebres rebeldes etc.

=       Por otro lado, su gran sensibilidad les suele presentar alergias cutáneas, molestias al exceso de ruido, incluso al exceso de luz. Su “mejor momento de comunicación” es al acostarse, pues si se les pregunta en otro momento, su respuesta suele ser brevísima. Suelen tener llanto sin aparente motivo y se sienten incomprendidos

=       Sienten las cosas con más intensidad y perciben intenciones que otros no ven, pues poseen una percepción sensorial exacerbada. El niño superdotado siente el mundo con todos los sentidos despiertos. Dispone de capacidades muy superiores en los órganos sensitivos y bien dispuestas. Tienen un desarrollo neurológico que les permite percibir más detalles y procesarlos muy rápidamente. Este exceso de estímulos es lo que genera reacciones más intensas. No es negativo, es un don que hay que comprender y una cualidad muy apreciable en algunos ámbitos profesionales y personales

 

De todo lo expuesto, una de las conclusiones a destacar, es que la superdotación, al igual que posee una componente intelectual muy potente, goza de unas características emocionales propias, entre las que sobresale la intensidad. Una gran riqueza y complejidad (en el mejor sentido de la palabra) intelectual, va unida a una gran amplitud de matices emocionales, a un mundo interior muy desarrollado y complejo, en cuanto a emociones se refiere. Es decir, que la intensidad emocional en las personas superdotadas no es una cuestión de “sentir más, con más fuerza” que la mayoría de la gente, sino que estamos ante una manera diferente de sentir: con viveza, de manera absorbente, con gran penetración y complejidad.

Esta hipersensibilidad se conoce como las ”sobreexcitabilidades de Dabrowski”

Una buena estima hacia uno mismo es un factor esencial de equilibrio psicológico y un motor de éxito en la vida; la autoestima comporta una dimensión esencial, que es la creencia en la posibilidad de ser amado. Construir su identidad es sentirse a sí mismo, singular, único, como la rosa del Principito, pero es también sentirse parte integrante de un grupo, parecido a otros. El sentimiento de pertenencia es un parámetro indispensable. Sin embargo, en el niño superdotado, la construcción de su propia imagen no es sencilla y será diferente si el niño fue detectado o no, y en caso afirmativo, según la edad en la cual fue identificado como un niño superdotado. Sea cual sea el caso, el superdotado debe franquear un cierto número de delicados pasajes en la aventura de construir su identidad; en todas las etapas, el mayor riesgo es la construcción de un falso self, es decir, de un falso yo construido en función de los otros y no de acuerdo con lo que se es realmente. La construcción de un falso yo crea un conflicto interno permanente alrededor de la imagen de uno mismo: ¿ser lo que yo siento que soy o ser lo que los otros esperan de mí?

Si tiene sospechas de que su hijo pueda ser de Altas Capacidades, lo primero es acudir a un profesional que las confirme. No esperar. Es muy importante la formación de los padres para conseguir aceptar a su hijo como diferente, comprenderle y buscar la mejor forma de desarrollar tanto su parte curricular, como la social y la emocional.